Te escribo en esta ocasión por un susurro que trajo el viento.
Con su mórbido soplo vino a mí el escalofrío de un inocente recuerdo.

Donde se recopilaron tantos momentos, horas y placeres no vividos, los cuales atormentan mi mente y evitan que concilie el sueño.

Recuerdo aquella tarde, cuando vi tu cuerpo tirado en el asfalto, en la entrada del cielo mismo.

Te imagino recorriendo mi piel, o al menos dándome un beso. Pero nunca tuve la valentía de decirte cuánto te amaba.

Por temor a abrir mi corazón, por temor a aquello que desconocía, o que creía llamar infierno eterno.

Pero ya no hay lamentos, ni sollozo alguno... Solo un sentimiento de culpa que me trajo a donde estoy ahora: debajo de un árbol ya muerto.

Autor Blue_Demon.


Gracias por leer. Si esta sombra resonó en tu pecho, déjala vivir con tus palabras.

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