Despertar en la noche



Un colchón fue testigo de que me paseé por tu cuerpo,
como cuando recorría las calles de mi juventud,
que era tan peligroso como tu cuerpo,
mientras la luna observa.

Te observo lento para conocer cada rincón oculto de ti,
como los bares que se esconden a la luz del día.

Beso tu pecho, tan suave como un cigarrillo
que envenena mis pulmones.

Bajo al ombligo con rapidez pero con cautela,
como cuando me escapaba de aquellos enemigos que decían ser mis amigos.

Ahora caigo en tus ojos como cuando caigo en un sorbo de vino,
tan suave y delicado.
No bastará beber solo uno para que el sol pueda beberte completamente.

Sigo descendiendo, paseo por tus glúteos y piernas
hasta llegar a los dedos que han recorrido tarimas
en una noche de rock and roll.

Toco tus manos que acariciaron amores,
como esas noches de burdel que pasé en una habitación.

Choco con tu espalda, encuentro un lunar que parece llevarme
para entrar al infierno,
donde enhebran tu cabello negro a un cráneo
que aguarda tantos pensamientos e imágenes inertes.

Luego sigo con tu nariz tan pequeña como un botón,
tus cejas semi despobladas como aquellos campos que son arrasados,
oídos que escuchan la más bella melodía existente en este mundo,
mejillas rozagantes como la sangre que se derrama en cada ciudad.

Observo tu mirada, tan inocente y triste,
pero a la vez un peligro latente,
como cuando el más bello ángel se convierte en demonio y ataca.

Piel frágil que contempla la oscuridad entre sombras,
a través de mí,
por último esos bellos labios que cualquier vampiro estaría sediento de libar,
pero se frustrarían porque ya los consumí con todo tu cuerpo y alma.

Ahora despierto de una ilusión,
con un fuerte dolor de cabeza,
producido por algunas pepas, alcohol
y sinceramente, un cuerpo que me hechizó.

Autora
Blue_Demon

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